Cuando una pareja con hijos se separa o divorcia, una de las cuestiones que más conflictos genera es el reparto de los gastos extraordinarios de los hijos. Aunque la pensión de alimentos cubre los gastos habituales de los menores, existen determinados desembolsos que no están incluidos y que deben abonarse de forma independiente.
En este artículo te explicamos qué son los gastos extraordinarios, cómo se reparten y qué hacer si uno de los progenitores se niega a pagarlos.
¿Qué son los gastos extraordinarios de los hijos?
Los gastos extraordinarios de los hijos son aquellos que no están incluidos en la pensión de alimentos porque son imprevisibles, excepcionales o no periódicos.
Se trata de gastos que no pueden preverse con antelación al momento de fijar la pensión y que surgen por necesidades concretas del menor.
Por este motivo, suelen abonarse aparte y, salvo que exista otra previsión judicial, normalmente son asumidos por ambos progenitores.
Diferencia entre gastos ordinarios y gastos extraordinarios
Uno de los errores más frecuentes es confundir ambos conceptos.
Gastos ordinarios
Son aquellos gastos previsibles y habituales que forman parte del día a día del menor:
- Alimentación.
- Vivienda.
- Ropa.
- Material escolar ordinario.
- Gastos corrientes de educación.
- Transporte habitual.
Estos gastos están cubiertos por la pensión de alimentos.
Gastos extraordinarios
Son aquellos que:
- No son periódicos.
- No pueden preverse con facilidad.
- Resultan necesarios o convenientes para el menor.
Por ello, suelen reclamarse de forma independiente.
Ejemplos de gastos extraordinarios de los hijos
Aunque cada caso debe analizarse individualmente, algunos ejemplos habituales son:
Gastos médicos no cubiertos por la Seguridad Social
- Ortodoncia.
- Gafas o lentillas.
- Tratamientos psicológicos.
- Logopedia.
- Intervenciones médicas especiales.
Actividades formativas específicas
- Clases de refuerzo escolar.
- Programas educativos especiales.
- Cursos necesarios para el desarrollo académico.
Gastos derivados de situaciones imprevistas
Aquellos que surgen de forma excepcional y no podían preverse cuando se establecieron las medidas familiares.
¿Quién debe pagar los gastos extraordinarios?
Lo más habitual es que los gastos extraordinarios sean abonados al 50% por cada progenitor.
No obstante, el convenio regulador o la sentencia pueden establecer porcentajes diferentes dependiendo de:
- Los ingresos de cada progenitor.
- Las necesidades del menor.
- Las circunstancias concretas de la familia.
Por eso es importante revisar siempre las medidas acordadas o judicialmente aprobadas.
¿Es necesario el consentimiento de ambos progenitores?
Depende del tipo de gasto.
Gastos extraordinarios necesarios
Cuando el gasto es imprescindible para la salud o el bienestar del menor, normalmente no se requiere autorización previa del otro progenitor.
Por ejemplo:
- Un tratamiento médico urgente.
- Una intervención sanitaria necesaria.
Gastos extraordinarios no necesarios
Cuando se trata de gastos convenientes, pero no imprescindibles, suele ser recomendable contar con el acuerdo previo de ambos progenitores.
Esto ayuda a evitar conflictos posteriores.
¿Qué ocurre si uno de los progenitores no quiere pagar?
Es una situación bastante frecuente.
Si existe obligación de contribuir al gasto y uno de los progenitores se niega a abonarlo, puede iniciarse un procedimiento judicial para reclamar la cantidad correspondiente.
Para ello será importante acreditar:
- La existencia del gasto.
- Su carácter extraordinario.
- La necesidad o conveniencia del mismo.
- El importe abonado.
Guardar facturas, presupuestos e informes médicos suele ser fundamental.
¿Cómo evitar conflictos por los gastos extraordinarios?
La mejor forma de prevenir problemas es regular claramente esta cuestión en el convenio regulador o en las medidas paterno-filiales.
Es recomendable especificar:
- Qué gastos se considerarán extraordinarios.
- Cómo se comunicarán.
- Qué porcentaje asumirá cada progenitor.
- Cómo se resolverán posibles desacuerdos.
Una regulación detallada suele evitar muchos conflictos futuros.
La importancia de contar con un abogado especializado
Los gastos extraordinarios son una de las cuestiones que más procedimientos judiciales generan tras una separación o divorcio.
Un abogado especializado en derecho de familia puede ayudarte a:
- Determinar si un gasto tiene carácter extraordinario.
- Reclamar cantidades impagadas.
- Negociar acuerdos entre progenitores.
- Modificar medidas si las circunstancias han cambiado.
Contar con asesoramiento jurídico permite proteger tanto los intereses de los progenitores como el bienestar de los hijos.
Conclusión
Los gastos extraordinarios de los hijos son aquellos desembolsos excepcionales que no están cubiertos por la pensión de alimentos y que surgen por necesidades concretas de los menores.
Conocer qué gastos tienen esta consideración, cómo deben repartirse y qué hacer en caso de desacuerdo es fundamental para evitar conflictos tras una separación o divorcio.
Ante cualquier duda, lo más recomendable es consultar con un abogado especializado en derecho de familia que pueda analizar tu caso y ofrecerte la mejor solución.